Se vislumbran días prometedores para Saltillo, así lo indica el candidato del PRI a la alcaldía de esta ciudad, Javier Díaz González. Este político ha compartido recientemente su intención de impulsar un gran programa de rehabilitación de vialidades que se desplegará desde el inicio de su gobierno y cubrirá todos los sectores de la ciudad.
Javier Díaz no es solo un candidato a alcalde, él promete ser un alcalde de territorio. Está comprometido con supervisar personalmente las condiciones de las vialidades, atender de primera mano los reportes y garantizar el funcionamiento correcto de los servicios públicos.
Una parte fundamental de su promesa se enfoca en dignificar los bulevares, avenidas y calles de Saltillo. Durante sus recorridos por las colonias de la ciudad, ha dejado claro su compromiso de implementar un amplio programa de mejoramiento de vialidades desde el primer día de su administración. Su plan incluye recursos manejados con honestidad y eficiencia para implementar un proyecto ambicioso de pavimentación en las calles que más lo requieran, así como un plan de bacheo.
La visión de Díaz es inclusiva; su frase «aquí todo parejo» sintetiza su compromiso de llevar estos beneficios a todos los rincones de Saltillo, desde el sur hasta el norte, del oriente al poniente. Proyecta un esfuerzo que contribuirá a mejorar la calidad de vida de sus habitantes y a enriquecer el paisaje urbano.
Además del enfoque en las calles, el candidato del PRI resalta que su administración también se dedicará a reforzar los trabajos de rehabilitación y mantenimiento de los camellones y la delimitación de carriles. También se enfocará en la pintura de cordón cuneta en los bulevares y avenidas.
En resumen, Javier Díaz González y su visión prometen aportar mejoras significativas a la infraestructura de Saltillo. Este proyecto integral de rehabilitación de vialidades promete estar en el centro de sus esfuerzos, asegurando una ciudad más transitables y con un paisaje urbano en constante mejora. Solo el tiempo dirá si ese compromiso se convierte en la realidad cotidiana de todos los habitantes de Saltillo.